viernes, 4 de marzo de 2016

Texto Narrativo

Igual que el anterior escrito, este también tenía el propósito de entrar en un curso de escrituras creativas, como nada pasó, entonces lo publico para que sea leído:

"Hay días en que uno se despierta e inicia con esa tarea automática de cada mañana, esa rutina física en que todo va funciona sin pensarlo y a veces cuando realmente hemos despertado, tenemos ya ese café o ese chocolate en la mano, que nos devuelve la conciencia al cuerpo de nuestra propia monotonía rutinaria, e inicia el sin fin de tareas que deben realizarse en el día, o bueno eso es lo que normalmente nos pasa, hasta que hay cosas que nos hacen despertar de ese inconsciente. Esa mañana no sería así…

Me levanté y fui al baño como siempre lo hago, seguí con mi rutina de baño y desayuno como siempre, pero no era igual, era como si una sombra se situara a mi alrededor como empujando mis acciones, como indicando las decisiones y los caminos que debía tomar, me sentía como si una especie de sombra cristalina y blancuzca al mismo tiempo, me fuera halando, como si las sombras invencibles de la gravedad guiaran cada uno de mis pasos, para evitar que mi cuerpo simplemente saliera flotando sin razón ni motivo y sin peso.

Me dejé llevar ya que al fin y al cabo solo era que aún no había despertado lo suficiente, y simplemente seguía en esas nubes, entre sueños, como si despertar fuera más duro que seguir en mis sueños creando el mundo que deseo tener. Fue así que cuando sentí más peso en el cuerpo, pestañee y ya me encontraba en la parada del bus, me miré y no entendía ni que ropa me había puesto, a pesar de que iba para el trabajo, no me importo llevar ropa de todos los colores y hasta me había puesto tenis. Solo por hoy ya nada me importó, la chica siempre puesta en su sitio, la que nunca tenía un cabello fuera de su sitio, solo por hoy, no quería ser ella. Seguí esperando el bus y me sentí de nuevo en ese aletargamiento y sabía que me movía, pero sin saber ni a donde ni con qué rumbo, seguí como aquellas vacas que llevan al matadero, me dejé guiar, me dejé llevar.

Algo dentro de mí estaba a punto de gritar, estaba a punto de estallar a decirme que en definitiva, esto no podía seguir, no podía seguir como una veleta que lleva el viento. Pero el peso del cuerpo, del pensamiento y el aislamiento de este mundo, no me dejaron más que impávida ante las situaciones que me pasaban ¿Habría algo de cambiar durante el día? ¿Qué me pasaba? De repente algo llamo mi atención, había una persona mirando por la ventana con la mirada perdida, se parecía a mí, me pareció verla como un espejismo pero al mismo tiempo con toda la claridad, era yo, o al menos, estábamos en la misma situación de perdición dentro de nuestros pensamientos.

Empecé a imaginármela en su vida diaria, en si tenía novio, en que comería en la mañana, en si estaría yendo de camino a cumplir sus sueños y anhelos o si simplemente, tenía la misma desilusión que sentía yo en estos momentos frente a la vida. Suspiré y por un momento sentí como si el aire fuera más denso y yo pudiera irme flotando por los aires, como hace uno a veces en los sueños, ¿estaba tan cansada de la realidad a caso qué ya quería irme volando?, algo debía cambiar.

Cerré los ojos y al abrirlos, ya estaba frente a mi computador, con mi jefe al frente mío dándome las instrucciones del día, no sabía cómo había llegado. Inicié mi trabajo, y de repente me encontraba frente a un nuevo plato de almuerzo, comprado en la tienda de la esquinita, dónde sale barato y al menos no me enferma o bueno no por ahora con mi estómago de hierro, esa es una ventaja.

A mi alrededor estaban algunos compañeros de trabajo que hablaban de la jornada matutina, de la ropa que usaban los chicos nuevos que ingresaron al trabajo y yo continuaba impávida, igual no era muy conversadora a la hora del almuerzo y tenía un compañero que adoraba hablar o al menos escuchar el sonido de su voz. De nuevo esa pesadez llegó a mí y al abrir los ojos me encontraba en medio del bus de vuelta a casa, esta vez tenía algo en la mano, no recordaba si era un postre que había comprado o si me lo habían dado, cuando lo revisé me di cuenta de que era algo que jamás pediría, así que lo más seguro es que por cortesía lo había recibido de algún colega con buenas intenciones. No sabría que iba a hacer con el postre, pero botarlo no era una opción.

Llegué a casa un poco más consiente de mí, pero con esa horrible sensación de haber perdido un día completo de mi vida, en ese momento me desperté de esa exhortación y me odié, me odié porque no había dominado mi cuerpo en todo el día, me había perdido de todo, no me había gozado un segundo, no sabía que había dicho ni hecho en todo el día, no recordaba ni el sabor del almuerzo, ni los diferentes olores. Me odié profundamente y quería arrancarme hasta la piel pensando que así despertaría. ….

Fue así que un fuerte dolor de cabeza, me hizo despertar del todo, me giré y caí de la cama, estaba sudando en medio de la noche, miré el reloj y eran las 4:25am, aún faltaba como una hora para finalmente despertarme, ya no sabía que pensar, no sabía cuál de los dos había sido el sueño, si el de antes o el de ahora, pensé en pellizcarme como hacen en las películas, pero luego recordé que en mis sueños también siento olores y dolor… ¿Ahora como sabría si estaba despierta o dormida?

Decidí ir al baño, echarme agua en la cara y tratar de despertarme lo más posible, mi cuerpo se sentía mejor, más suelto, más libre, sin tanta pesadez, con las ideas claras y con determinación de qué la vida no podía ser una rutina simple y llanamente. Traté de aclarar todo el cúmulo de situaciones que había vivido y me di cuenta, ese había sido un sueño, pero un sueño que ya había vivido, porque era la rutina diaria de cada día, era lo que hacía cada mañana y lo que no me dejaba pensar, actuar ni ser. 

Un sueño tenía que haberse presentado ante mí para hacerme despertar, ¿De qué vale la vida si no se goza cada momento?, ¿De qué vale poder pagar las cuentas y ganar dinero, si no hay momentos de actividades, ni de gozarse los momentos con amigos y familia? ¿De qué vale vivir en una ciudad llena de gente si cada persona pasa como un ente, que no vive y solo camina? Así huela algo fuerte en el bus, podría crearme una historia de donde viene esa persona y a donde va y divertirme. De eso se trata de gozarse cada minuto. Era una decisión tomada, la vida debía cambiar. Salí esa mañana con una actitud diferente, sonreí todo lo que pude, salude a todo cuanto vi, fui cordial, enseñé como entrar y salir de un bus, ayudé a quién lo necesito, y cuando alguien se molestó conmigo, simplemente lo relajé. Mi consigna de ese día fue, ¡si he de cambiar el mundo, empiezo por mí, ahora! La vida no vale, si no das y no recibes todos los días y así va mi vida, gozando cada momento y buscando lo mejor de todo. ¿Lo puedes hacer tú?"

Reseña Autobiográfica

Hola a todos,
hace siglos que no escribo y aún debo terminar la historia anterior (prometo hacerlo pronto). Pero mientras me meto en miles de proyectos, pues voy a colocar esta reseña que era para poder acceder a un curso con Idartes en Bogotá, pero como nada pasó, prefiero colocarlo acá, para que de una u otra manera alguien finalmente lo lea.

Espero les guste o les sirva de algo:

"Dicen que cuando sientes que no encajas en el mundo, es porque debes crear uno propio. Eso pienso que es lo que vine yo a hacer a este mundo, a cambiar mentes, no porque sea una panacea o el mejor ejemplo de todos, sino porque creo ciegamente que si ofreces siempre lo que tienes en ti, creas un impacto en otro que siempre servirá para bien o para mal.
Siempre he sido de las personas que va en contra de la corriente, siempre dudo de la respuesta que todos o una mayoría dan, me gusta indagar, dar otras opciones, otras perspectivas, otra forma de ver el mundo, no por terquedad, sino por ver el mundo desde otro ángulo y así encontrar más preguntas que nos lleven a miles de respuestas.
Hay miles de preguntas que me hecho sobre el mundo, sobre lo justo y lo injusto, sobre el karma y el dharma, religión y ciencia y a veces simplemente me respondo que todo siempre pasa por una razón, no siempre la comprendemos, ni la respetamos y a veces la odiamos, pero creo que ninguna experiencia ni conocimiento es en vano, todo siempre nos enseña y debemos sacar lo positivo de todo.
Durante mi vida he pasado situaciones de salud fuertes, para mí normales porque las he pasado desde pequeña, pero a veces cuando les cuento a otros me ven como si hubiera ido hasta el mismo Infierno de Dante y vuelto, es curioso como lo que parece normal para unos, puede ser una tragedia para otros.

He odiado lo que me ha pasado, todas las cosas por las que he pasado, un gran “¿Por qué a mí?” pero en últimas suelo contar a otros sobre mis enfermedades, pueda que un día les enseñé algo o evite que les pase algo, pero creo que unos lo toman a mal, como si lo hiciera para hacerme una víctima de la vida, mientras que otros lo toman como que no puedo dejar el pasado atrás, y otros hasta no les dan importancia, la verdad cada quien lo toma como puede y como su propia perspectiva lo deja tomarlo, me parece una forma interesante de ver las reacciones de la gente".